
La dimensión celeste del Ser encarnada a la realidad terrestre
Sol a 24° de Cáncer
Luna a 24° de Cáncer
Cuando hablamos de Luna Nueva a nivel astrológico, siempre hablamos del inicio de un ciclo.
Una Luna Nueva que, en esta ocasión, se centra en la energía del signo zodiacal de Cáncer y que a nivel de Astrología Cabalística, nos habla por un lado de una energía He por elemento, donde el ser humano toma contacto con el mundo emocional y la esencia del Amor, interiorizándolo, reconociéndolo y tomando consciencia de sí a cada sentimiento y emoción que pudieran emerger de cada experiencia vivida. Y por otro lado, nos habla también de una energía Yod por signo, donde las puertas al mundo emocional del Agua se abren ante nosotros. Con Cáncer, el mundo de la ensoñación ligado al mundo de los sentimientos y emociones, aparece ante nosotros desde lo más terrenal y humano hasta lo más elevado del Ser. Es un signo de emociones limpias, que a lo largo del tiempo nos enseñará a ver más allá de nuestro universo particular a nivel emocional, para ser fuente de Amor Universal hacia la Creación misma.
Es en Cáncer, donde también el sentido de familia y la sensación de sentirnos arraigados a un hogar pudiera encontrarse más presente que en cualquier otro signo. De tal forma, que la experiencia evolutiva del signo nos irá llevando a descubrir que todo hogar externo no es realmente más que la representación simbólica de ese hogar interno donde poder sentirnos seguros, independientemente de cualquier elemento externo material o personal que pueda existir en nuestra vida. Para desde ahí, desde esa sensación de arraigo interior, poder unificar lo soñado, lo imaginado, inspirado y creativo con lo real y cotidiano. Siendo capaces de nutrirnos y aportarnos aquello que pudiéramos necesitar a cada instante de nuestra vida.
Esta Luna Nueva, pareciera querer llevarnos a reflexionar acerca de nuestra capacidad para cocrear la realidad existente. El desafío este mes estará en atrevernos a dejar atrás aquello que ya forma parte de una visión caduca acerca de la vida, lo conocido, lo esperado… para vivir el momento presente, desde su aspecto más desconocido e inesperado. Quizás el querer tener la razón pueda este mes ir perdiendo relevancia, para dejar paso a la posibilidad de poder fluir con aquello que Es a cada instante.
Para ello, resultará esencial conectar con todo ese mundo emocional que nos habla de anhelos, deseos y valores, de sueños y posibilidades de realización, si nos atrevemos a soltar esa necesidad de querer tenerlo todo planificado y bajo control. Y ¿Qué nos proponen los planetas esta lunación? Escuchar a nuestro corazón, conectar con ese latido interno del corazón que nos habla de vida, que nos da la Vida y nos hace sentir vivos.
Esta lunación nos propone iniciar un movimiento que nos haga «tomar tierra», traspasar el puente que une el mundo de lo imaginativo con el mundo de la realidad física y tangible. De nada sirve imaginar, idear si después todo ese material se queda suspendido en el Mundo del Aire y del Pensamiento. Este mes, toca realizar los cambios oportunos que nos permitan traer lo imaginado al cotidiano, tomando responsabilidad a través de gestos, de nuestra actitud, de nuestra expresión, de nuestro compromiso hacia el Ser que nos otorga la Vida…
Para ello, el tener fe en nosotros mismos y nuestra capacidad y fortaleza interior para materializar en un exterior aquello que sea necesario a cada instante, será fundamental para aceptar el cambio y los cierres de ciclos y etapas, como algo inherente a la Vida misma. Siendo tolerantes con los ritmos que la vida pudiera tener y no desalentándonos ante cualquier retraso que pudiera aparecer durante el proceso de maduración y realización.
Hablar, expresar de manera espontánea lo que siento y pudiera necesitar, serán claves para generar en un exterior aquellos cambios, que ya en nuestro interior pudieran ser una realidad palpable.
En esta ocasión, el Sol y la Luna se sitúan en grados de Tercer Decanato, donde según la Astrología Cabalística, aparece la figura del gran idealista, con una gran capacidad imaginativa y fantasía que emerge de todo ese mundo emocional. En estos grados, redimensionar y no sobredimensionar, el universo afectivo particular ligado a la experiencia que toca vivir, facilitará que todo ese despliegue imaginativo pueda encontrar un canal de expresión ajustado a la realidad presente, sin desbordamientos.
Si reflexionamos a nivel de símbolos Sabianos relacionados con el grado en el que emerge la Luna Nueva, Dane Rudhyar nos habla por un lado de:
«Una mujer y dos hombres, náufragos en una pequeña isla de los mares del sur»
La nota clave: La focalización de potencialidades interiores complejas en relaciones armónicas y concretas».
Y por otro lado, el símbolo Sabiano que estaría acompañando al progreso gradual de toma de conciencia individual, nos habla de:
«Un hombre de gran voluntad es ensombrecido por un descendiente de poder superior»
La nota clave: La respuesta de las fuerzas espirituales a la integración de la personalidad mediante esfuerzos positivos llenos de voluntad».
Según Kabaleb y la Astrología Cabalística:
Nos encontraríamos en un grado Gueburah. Los grados Gueburah son grados de extremo rigor y alta tensión, de trabajo y esfuerzo, de lucha y combate exterior e interior, de valentía y audacia, de tesón. Son grados de rectificación y marcaje respecto a unas reglas, que nuestro Yo Superior nos lleva a observar, dentro de un marco determinado de acción… anunciando tareas de «demolición o de construcción», según el designio de nuestra personalidad divina, dentro del marco de la realidad terrestre. En estos grados, aparece la necesidad emocional de aventurarse y atreverse a exteriorizar lo que ya interiormente Es una realidad palpable. Y donde el acto de imaginar y crear sean una única fuente a nivel de inspiración y realización.
Nacer a la Vida… como la oruga que se transforma permitiendo a la mariposa emerger de la crisálida… y poder Ser así la Vida en sí misma.
Feliz Lunación a todos!!!