El poder cíclico de la Naturaleza…

Sol a 11° de Virgo

Luna a 11° de Virgo

Cuando hablamos de Luna Nueva a nivel astrológico, siempre hablamos del inicio de un ciclo.

Una Luna Nueva que, en esta ocasión, se centra en la energía del signo zodiacal de Virgo y que a nivel de Astrología Cabalista, nos habla por un lado de una energía 2ºHe por elemento, asociada al resultado y experimentación final de un ciclo que lleva en sí mismo, las simientes de nuevas realizaciones. Y por otro lado, nos habla también de una energía Vav por signo, donde tiene lugar una desidentificación con cada una de las experiencias vividas en el plano terrenal, a lo largo de todo el ciclo existencial. Es en este signo zodiacal, donde la experiencia evolutiva nos conducirá, poco a poco, a desapegarnos de algo o dejar de intentar retenerlo, por más tiempo, del que pudiera resultar ser esencial para la vivencia que nuestra Alma anhela experimentar. Disolviendo todo aquello que pueda estar impidiéndonos reconocer la sabiduría que cada experiencia de Vida nos ha podido ir aportando. La energía zodiacal de Virgo representa el final de una etapa, de un ciclo existencial.

Es aquí también, donde la capacidad analítica interna de poder desmenuzarlo todo al detalle, la vamos a poder encontrar muy presente. A veces, buscando querer tenerlo todo bajo control para que el resultado final pueda ser «perfecto». Llevándonos finalmente, la propia experimentación del signo, a descubrir que uno debe aprender a fluir con la vida y sus acontecimientos, desde la mejor de las predisposiciones posibles.

En este espacio zodiacal, la ayuda y servicio hacia un otro se puede encontrar también muy viva como camino de experimentación a nivel vocacional. Desde ese lugar y a nivel de aprendizaje evolutivo, Virgo nos va a pedir que desde esa vocación de ayuda y servicio, podamos ser capaces de observar también nuestras propias necesidades, al tiempo de las de un otro.

Es por todo ello, por lo que esta Luna Nueva pareciera hablarnos de la necesidad de aceptar lo que la Vida es a cada instante… de aceptar que todo tiene un comienzo y un fin. Como las estaciones y el poder cíclico de la propia Naturaleza en cada una de ellas… primavera, verano, otoño, invierno… para volver a renacer en primavera…

La clave estará en si seremos o no capaces de romper con viejas estructuras a nivel de ideales y de forma de pensar… creencias acerca de lo que podríamos haber deseado que fuera y finalmente pareciera que no fuera a ser o dejara de ser.

Hay un sentir interno que pareciera querer hacer hincapié en reconocer aquello que realmente resulta ser esencial en nuestra Vida. Un mes donde se nos pide reflexionar acerca de aquellos valores y elementos sobre los que queremos construir los cimientos de nuestra Vida, a cada paso, a cada instante. Donde la reflexión interna, nos puede ayudar a entender lo que quizás ya pudiera tocar ir dejando atrás. Sin necesidad de volver a repetir experiencias, ni de continuar viviendo unas mismas circunstancias, una y otra vez.

Este mes, la posibilidad que se abre en el cielo celeste es la de iniciar un movimiento que nos pueda ayudar a salir de un círculo en el que nos pudiéramos encontrar inmersos, sin un principio ni final. Poder salir de un posible estado de indecisión, quizás por miedo a perder «algo conocido o que nos da cierta seguridad». Para poder tomar una decisión, manteniendo la firmeza en la decisión tomada.

Así es como esta lunación pareciera llevarnos a encontrar un sentido profundo acerca de una experiencia vivida. Reconociendo también aquellos aspectos de nuestra vida que realmente formaran parte de una idealización o de una fantasía. Para así poder ver con claridad la realidad… sin posibles espejismos que nos pudieran estar anclando a un lugar o posible estado de estancamiento.

En esta ocasión, el Sol y la Luna se sitúan en grados de Segundo Decanato, donde según la Astrología Cabalística, la idea de poseer o tener algo para siempre pareciera ir desapareciendo, para acercarnos a la revelación de que nada perdura para siempre, de que antes o después, algo habrá que dejarlo marchar. La Vida está siendo aquí y ahora. Pudiendo aparecer también cierta sensación de nostalgia.

Si reflexionamos a nivel de símbolos Sabianos relacionados con el grado en el que emerge la Luna Nueva, Dane Rudhyar nos habla por un lado de:

«Una madre ve en su niño la respuesta a su anhelo por un hijo»

La nota clave: La respuesta del Espíritu a las necesidades vitales de cuanto quiera que se individualice a partir de su océano infinito de potencialidades».

Y por otro lado, el símbolo Sabiano que estaría acompañando al progreso gradual de toma de conciencia individual, nos habla de:

«Después de la boda, el novio arranca el velo del rostro de la novia»

La nota clave: El poder penetrante y desvelador de la mente entrenada”.

Según Kabaleb y la Astrología Cabalística:

Nos encontraríamos en un grado Hochmah. Los grados Hochmah son grados de Amor Divino, Sabiduría y Ayuda Providencial que velaran por la aparición de todas aquellas posibilidades y oportunidades que puedan ayudar a crear circunstancias propicias donde la sensación de paz interior ligada a la Esencia de nuestro Ser interior, Aquel que nos da Vida, pueda prevalecer por encima de la sensación de conflicto reinante. En estos grados, hay conciencia de la necesidad de dejar ir, de soltar algo de forma voluntaria… hay un manto de Entendimiento Divino acerca de cuándo algo ha podido llegar al final de un ciclo existencial.

Mirar el horizonte que se pudiera estar abriendo paso ante nuestros ojos… iniciar un movimiento. Disfrutar de cada sensación y momento presente, sin tratar de querer atrapar la Vida y retener las vivencias para siempre, reconociendo lo efímero de la Vida.

… Permitiendo que Sea lo que tenga que Ser… con Voluntad, confianza, fe y con la certeza interior de que todo lo que acontece posee un sentido profundo experiencial para nuestra Alma… Aquella que nos sostiene en esta Vida terrena…

Feliz Lunación a todos!!!